El cabildo catedralicio de Merseburg

El cabildo catedralicio de Merseburg – una fundación otoniana

La residencia imperial de Merseburg, fundada por los soberanos otonianos a principios del siglo X, era ya en la alta Edad Media uno de los paraderos favoritos de los reyes alemanes. Con la refundación de la diócesis de Merseburg por el emperador Enrique II en 1004, la ciudad de Merseburg llegó a ser un centro intelectual y cultural en la frontera oriental del Sacro Imperio Romano. La catedral de Merseburg, con su rica decoración arquitectónica y artística y con una valiosa colección de manuscritos medievales, representa un referente histórico destacado de la cultura religiosa medieval.

Un emperador santo como fundador

Ya a principios del siglo X, el rey Enrique I adquirió el condado de Merseburg y realizó una ampliación que incluía una residencia para él mismo y para su corte. Su célebre hijo, el emperador Otón el Grande, fundó en las proximidades de la residencia la sede para la nueva diócesis de Merseburg en 968; no obstante, este proyecto tuvo que ser abandonado pocos años después. Sólo las generosas donaciones del emperador Enrique II y de su esposa Cunegunda hicieron posible la refundación de la diócesis de Merseburg en el año 1004. A la consagración solemne de la catedral, iniciada en 1015 en estilo románico temprano, pudo asistir Enrique II, quien posteriormente fue canonizado. En Merseburg se le sigue venerando como un personaje notable de la época de la fundación.

Los “Merseburger Zaubersprüche”

Las primeras donaciones aportadas a la sede episcopal de Merseburger no incluían solamente vastas fincas y amplios privilegios. La base para el trabajo de los clérigos como misioneros y párrocos consistía en la obtención de libros litúrgicos, que era una parte importante de la dotación imperial. En la biblioteca catedralicia de Merseburg se han preservado hasta la actualidad muestras destacadas de la cultura literaria y de libros iluminados de la Alta Edad Media, como, por ejemplo, los “Merseburger Zaubersprüche” (Los Encantamientos de Merseburg).

El obispo Tietmaro de Merseburg – cronista de los Otones

El cuarto obispo Tietmaro (1009-1018) es reconocido mucho más allá de las fronteras de Alemania como uno de los más destacados historiadores de la Edad Media. Su estrecha relación con la familia real y sus conocimientos directos de las relaciones en la corte hacen que su crónica sea una fuente primordial para la época de los Otones. Hoy en día todavía se mantiene viva en Merseburg la memoria del famoso obispo gracias a la presencia de su lápida en la catedral, así como en la fuente de Tietmaro en el jardín“Kreuzhof”.

Una diócesis misionera para los eslavos

Hasta los siglos XII y XIII, la principal tarea de los clérigos de Merseburg consistía en el desarrollo de una actividad misionera en los territorios al este del río Saale, cuyos habitantes eran mayoritariamente paganos eslavos, estableciendo allí una infraestructura eclesiástica. En el medioevo tardío, Merseburg no representaba solamente la autoridad eclesiástica sobre cientos de pueblos, sino también sobre ciudades de poderío comercial como Leipzig. Debido a la importancia que la catedral tenía para la región, la casa dinástica de los Wettin, como duques electores de Sajonia desde el siglo XV, intentó ejercer su influencia sobre la elección del obispo y la del cabildo en Merseburg, lo cual convirtió a los territorios de la diócesis en un juguete de las intrigas políticas.

El obispo Thilo de Trotha y el cuervo de Merseburg

Al final de la Edad Media, Merseburg vivió de nuevo una época floreciente bajo la gestión del obispo Thilo de Trotha (1466-1514). El resultado más destacado de sus casi 50 años de mandato fue el imponente conjunto arquitectónico compuesto por el palacio episcopal y la catedral, que domina el centro histórico de Merseburg. En el centro de las armas de la familia von Trotha se aprecia un cuervo con un anillo de oro en su pico que hace referencia a la leyenda del cuervo y el obispo.

El cabildo catedralicio de Merseburg y la Reforma Protestante

Mientras que importantes partes de la diócesis no tardaron en adherirse a la Reforma Protestante, gracias a la influencia de los duques electores de Sajonia, favorables al Luteranismo, los católicos fieles de los territorios centrales de la diócesis de Merseburg, controlados directamente por el obispo y por el cabildo catedralicio, opusieron una tenaz resistencia al avance protestante durante mucho tiempo. Sólo con la muerte del obispo Sigismundo de Lindenau (1535-1544) concluyó para siempre la antigua fe en la catedral de Merseburg. Un año después, en 1545, Martín Lutero pudo, junto con el conde Jorge III de Anhalt, consagrar al primer obispo protestante en la catedral de Merseburg. El breve paréntesis que supuso el mandato del último obispo católico, Michael Helding (1549-1561), no llegó a afectar en absoluto al éxito definitivo de la Reforma en los territorios diocesanos de Merseburg.

El cabildo catedralicio de Merseburg en la Edad Moderna

En la segunda mitad del siglo XVI los denominados administradores protestantes reemplazaron a los obispos, cuya responsabilidad consistía en administrar los antiguos dominios seculares de los obispos. Los administradores siempre procedían de la dinastía sajona de los Wettiner y procuraban incorporar la diócesis de Merseburg a sus territorios hereditarios.

No obstante, el cabildo catedralicio consiguió asegurar su independencia. Aunque los canónigos católicos que sobrevivieron fueron gradualmente sustituidos por sus homólogos protestantes, muchas de las costumbres y prácticas litúrgicas del medioevo fueron preservadas durante la Edad Moderna. Sobre todo, el cabildo logró conservar su estatus jurídico independiente, manteniendo su derecho a elegir los administradores. Entre 1657 y 1738, estos administradores gobernaron como duques de Sajonia-Merseburg, y por este motivo, la antigua sede episcopal experimentó un breve periodo de prosperidad como residencia ducal.

De cabildo a Fundación

Con la pérdida de una gran parte de los territorios sajones que pasaron a manos de Prusia después del Congreso de Viena de 1815, parecía que había llegado el fin para los últimos cabildos catedralicios que todavía existían en el centro de Alemania. Sin embargo, el gobierno prusiano pronto tuvo que reconocer que a lo largo de los siglos, las administraciones de los cabildos catedralicios habían acumulado una multitud de prerrogativas, como, por ejemplo, el derecho de impartir justicia, y además mantenían numerosas iglesias y escuelas. Por esta razón, en lugar de ser disueltos, los cabildos catedralicios fueron integrados en la nueva administración provincial prusiana, aunque su estatus legal permaneció sin definir durante más de un siglo.

No fue hasta 1930 que los cabildos fueron transformados en fundaciones de derecho civil, y adquirieron finalmente una nueva y moderna base para su existencia. El último deán de la catedral de Merseburg, el mariscal general August von Mackensen (1849-1945), fue nombrado en 1935 deán de la nueva Fundación, con el título de Cabildo Catedralicio Unificado y con sede en Naumburg. En 1994 estas fundaciones, hasta entonces jurídicamente independientes, fueron unificadas en una sola entidad. Actualmente, la Fundación del cabildo catedralicio de Merseburg forma parte de los Cabildos Catedralicios Unificados de los Cabildos Catedralicios de Naumburg y Merseburg y del Cabildo Colegial de Zeitz.