Las Vereinigte Domstifter

Una comunidad de hermanos para servir a la catedral

Los primeros canónigos en Merseburg, Zeitz y Naumburg se agrupaban en pequeñas comunidades de clérigos que realizaban el servicio litúrgico para las iglesias catedralicias. Se reunían varias veces a lo largo de el día y la noche en el coro para celebrar la misa con cantos solemnes y oraciones. Estos primeros canónigos rara vez aparecen en los primeros documentos de archivo o en las crónicas. La lista completa de los canónigos aparece por primera veza finales del siglo XI y hace referencia a la comunidad de Naumburg. Dicha lista menciona a doce canónigos, una alusión intencionada a la comunidad de los discípulos de Jesús.

Una colaboración de igual a igual con los obispos

En el transcurso de la Alta Edad Media, los canónigos fueron adquiriendo mayor protagonismo en la administración y la asistencia espiritual de las diócesis. Se convirtieron en personas de confianza de los obispos, que a su vez les ayudaron a obtener más responsabilidades y un elevado prestigio. Todo esto se tradujo en una mayor confianza entre los canónigos y los cabildos. Ellos pretendían ser consultados en las decisiones importantes de los obispos, podían establecer sus propios estatutos, disponían de la potestad para sellar documentos y podían poseer bienes independientes. Durante los siglos XII y XIII, la mayoría de los canónigos abandonaron la vida comunitaria (vita communis) de los edificios de clausura catedralicios y se construyeron sus propias residencias con explotaciones agrícolas en las inmediaciones de la catedral. Estas residencias, denominadas “curias”, forman una singular corona arquitectónica alrededor de las catedrales de Merseburg y Naumburg.

Institutos aristocráticos eclesiásticos entre la catedral y el mundo

La creciente importancia del cabildo catedralicio así como los ingresos lucrativos de los clérigos hicieron que los cargos de canónigos resultaran también interesantes para los miembros de la aristocracia. En especial, los hijos segundos de la baja aristocracia podían obtener de este modo í la posibilidad de un nivel de vida conforme a su nivel social. En el transcurso del medievo tardío, el cabildo se transformó en una institución reservada a la aristocracia. Cualquier candidato para una prebenda estaba obligado a probar su ascendencia aristocrática de cuatro generaciones, tanto en la línea paterna como materna. Un testimonio notable de ese fenómeno se encuentra en la colección de tablas genealógicas coloristas que se han preservado en Merseburg y Naumburg. Otra condición necesaria para ostentar el cargo de canónigo era poseer un título académico. Muchos de los canónigos en el medievo tardío eran juristas altamente cualificados, que ejercían de asesores para personajes destacados tales como obispos o príncipes electores. Durante sus numerosos viajes, los vicarios sustituían a los canónigos en el servicio litúrgico de las catedrales.

Entre el luteranismo y la tradición litúrgica

Después de mantener una tenaz resistencia contra la Reforma Protestante hasta mediados del siglo XVI, los cabildos de Merseburg, Naumburg y Zeitz tuvieron que aceptar las realidades confesionales y políticas. Al menos lograron asegurar su existencia y muchos de los derechos antiguos de sus iglesias. Una parte especialmente notable fue el mantenimiento de la vieja liturgia del coro. La liturgia de las horas menores, que ya en la Edad Media habían constituido el núcleo de la actividad espiritual de los canónigos, se mantuvo hasta el siglo XIX.

Generales, almirantes y políticos

La cesión de los territorios de las diócesis a Prusia acordada en el Congreso de Viena de 1815 cambió el perfil de los canónigos que se había mantenido desde hacía varios siglos. Debido a la influencia del rey de Prusia como protector de los cabildos, algunos personajes notables de las esferas política y militar fueron distinguidos con el nombramiento de canónigo. Desde 1904 hasta 1930, dos antiguos vicecancilleres del Imperio Alemán, Karl Heinrich von Boetticher y el conde Arthur von Posadowsky-Wehner, ocuparon el cargo de deán del cabildo de Naumburg. El último deán del cabildo catedralicio de Merseburg y el primer deán del Cabildo Catedralicio Unificado fue el célebre mariscal general August von Mackensen.

Pendiente de un hilo durante la RDA

El fin de la Segunda Guerra Mundial supuso el comienzo de un periodo difícil para los Cabildos Catedralicios Unificados, en el que el futuro de la Fundación y del cabildo fue incierto. La Fundación estuvo formalmente sujeta a la autoridad del estado de la RDA, pero los representantes del cabildo enfatizaron una y otra vez la tradición religiosa de los cabildos para evitar la intervención directa de las autoridades. Al mismo tiempo, la posibilidad de sobrevivir independientemente con los reducidos ingresos de la Fundación alcanzó su mínimo histórico. No sólo las edificios sino también las excepcionales iglesias carecieron durante muchas décadas de unas medidas de saneamiento adecuadas. Los valiosos tesoros artísticos y bibliotecarios se conservaron en unas condiciones catastróficas.

Periodo de transición

El colapso de la RDA también supuso para el cabildo catedralicio una fase de reorientación. Se intentó superar el periodo de alejamiento y de encierro hermético. Una nueva generación de canónigos, algunos de los cuales podían recurrir a su experiencia en el trabajo de la Fundación en la antigua RFA, marcaron las líneas generales para un nuevo comienzo. La reforma de los estatutos en 1994 impulsó varios cambios decisivos. Las fundaciones y los fondos, hasta entonces jurídicamente independientes, fueron unificados en una única Fundación. Otra medida necesaria, y que se debería haber adoptado hace mucho tiempo, fue la apertura del cabildo a las mujeres. Con su entrada en el siglo XXI, el cabildo catedralicio inauguró el tercer milenio de su existencia.